La Navidad…

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Ya es 22 de diciembre y generalmente por estas fiestas todos nos volvemos locos por la preparación de las fiestas y sobre todo por la compra de regalos. El día de ayer fui de compras, como todos, en busca del regalo perfecto. Esto es lo que encontré: Tiendas abarrotadas de personas buscando el regalo mas caro y el más grande de la tienda. Interminables colas en las cajas registradoras para realizar el pago de las compras. En uno que otro rincón, personas discutiendo por el regalo más adecuado, y yo me pregunto: ¿Navidad es sólo regalos? o ¿Hay más?

Pues si señores, hay mucho más. Si Navidad es un gran pretexto para hacer una gran fiesta. Gran cena, grndes reglaos, bailes, en fin. Pero que significa realmente la Navidad. Esta no es mas el recordar el nacimiento de Jesús, el hijo de Dios, significado de la salvación de nuestros pecados. No es suestión de quien da la fiesta mas grande, o quien da el mejor regalo, es cuestión de amor, de paz, de perdón; que en nuestros corazones nazca cada uno de estos sentimientos.

Acaso Jesús cuando murió y nos salvó de los pecados, lo hizo porque le entregaran el regalo mas grande, o por el que le hacia la fiesta mas grande…NO!, lo hizo por amor. Creo que cada uno debe meditar muy bien sobre el verdadero sentido de la Navidad, y esperar que el niño Jesús lleve a nuestros hogares alegría, amor, tranquilidad, perdón y todos los sentimientos que alojó en su corazón para salvarnos del pecado.

Les dejo un mensaje de Juan Pablo II:

La liturgia de Adviento, impregnada de constantes alusiones a la espera gozosa del Mesías, nos ayuda a captar plenamente el valor y el significado del misterio de la Navidad. No se trata de conmemorar sólo el acontecimiento histórico que tuvo lugar hace dos mil años en una pequeña aldea de Judea. Más bien, es preciso comprender que toda nuestra vida debe ser un “adviento”, una espera vigilante de la venida definitiva de Cristo. Para disponer nuestra alma a acoger al Señor que, como decimos en el Credo, un día vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos, debemos aprender a reconocerlo presente en los acontecimientos de la vida diaria. De esta forma, el Adviento es, por decirlo así, un intenso entrenamiento que nos orienta decididamente hacia Aquel que ya ha venido, que vendrá y que continuamente viene.

Sin más que decirles les deseo una muy Feliz Navidad y un Próspero año 2009!!!

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